Una gran aclaración toma escenario en esta perashá, aquella que debiera de resonar en cada una de nuestras células, aquí, hoy, en este lugar que estamos parados, en un país, cualquiera que fuere ese, nación que ha disfrazado nuestra verdadera identidad, ¿Cuál es esa aclaración? Veamos el pasúk que lo muestra: Devarim-Deuteronomio 30:3 entonces el Eterno hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido el Eterno tu Elohim.
Para entender cual es esa aclaración formularé algunas preguntas de este pasúk:
1. ¿Sabias que tienes que volver al lugar donde perteneces?
Si sientes que perteneces al lugar de donde naciste, entonces, no sigas leyendo, no tiene caso. Esto está escrito para aquellos que viven en el lugar que nacieron y se sienten extraños, fuera de lugar, como llenos de soledad, extrañando algo, a alguien, al calor de un suelo que no es el que estamos pisando hoy.
2. ¿Sabias que al estar esparcidos estamos susceptibles a caer cautivos?
3. ¿Sabias que aun cuando hemos recibido misericordia del Eterno todavía no hemos recibido la más grande de ellas?
4. ¿Cuál es esta gran misericordia? El que nos levanten de aquí, de ahí, de allá, y nos reúnan, ¿saben? Estos momentos trajeron a mi memoria un lejano recuerdo de mi niñez. Tenía si acaso seis años de edad y sin tener mas referencia que un presente, ningún pasado, ni enojo, ni alegría, como si hubieran amputado la continuidad de mi vida, me encontraba en casa de mis abuelos paternos, lejos, mejor dicho, no sentía que estuviera ni lejos ni cerca de mis padres, es más no sé donde había quedado la sana sensación de extrañarlos a esa edad, pareciera que un extraño ser había usurpado mi vida, quizá el dolor, la tristeza habían quemado el recuerdo de una feliz vida junto a mi familia. ¡Sí! tenia una familia no se donde, en ese momento de mi edad no lo registraba en mi mente, ni en mi corazón, me encontraba solo con los abuelos, nada me llenaba, nada era importante, no existía sentimiento, ni de alegría, ni necesidad. Estaba en un lugar extraño, imaginen que me hubiera dado cuenta que tenia una familia que amaba, que necesitaba, que estaba lejos, seguramente preguntas y preguntas hubieran surcado mi mente y corazón. Llenando de un profundo dolor mi alma.
Este relato que les comparto es porque espero que entiendan que al estar en la nación que nacimos simplemente no es el lugar al que pertenecemos, la aclaración es: tu identidad no la obtienes del lugar de donde naciste, estriba del lugar de donde eres.
Volviendo a mi relato, ni yo mismo en ese momento me daba cuenta que amaba a mi familia, es más, parecía que no tenia familia. Así nosotros al ser esparcidos por todas las naciones no nos damos cuenta que tenemos una familia judía, que amamos a nuestra familia judía, que pertenecemos a una familia judía, que nos debemos a una familia judía, pareciera que pesara mas sobre nuestros amores, el aprecio a la nación donde nacimos. Sin embargo, cuando te das cuenta que perteneces a un lugar lejos, a una nación preciosa, que tienes a quien amar y quien se interesa por ti, que muy pronto los estarás abrazando tan profundamente, seguramente tus lagrimas estarán asomándose a tus ojos.
Esto trae a mi memoria aquellos momentos que después de un año, tomado de una mano llegaba a una puerta, una puerta que yo conocía. Así comienza mi recuerdo. Caminando hacia una puerta que pareciera que daba masaje a mi corazón. Una puerta que al verla me devolvía recuerdos, olores, identificación de voces, recuerdo el calor de la casa, un calor que consuela todos mis huesos, que llegaba mi alma. Se abre la puerta, dos caritas pequeñas, viene hacia mí corriendo, llorando, gritándome: ¡hermanito!, ¡hermanito! Me abrazan fuertemente, tiernamente, mis recuerdos llegan fuertemente, me dejan sin habla, mirando a mi alrededor, ¡oh, Eterno, estoy en casa! Veo la cara de mi madre, de mi padre, ¡he vuelto!
Todo este huracán de emociones que me envolvieron, multiplíquelo por mil. Así serán cuando el Bendito sea Su Nombre nos reúna con los nuestros, en nuestra tierra en nuestra casa, nos abrazaremos con tanto amor, con tanta realidad y verdad que diremos, ¡hemos llegado! Se cumplirá el siguiente escrito:
Yirmiahu-Jeremías 29:14 Y seré hallado por vosotros, dice el Eterno, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice el Eterno; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.
No importa como estemos, porque un judío para el Bendito sea Su Nombre, simplemente es un judío, aquel que se le prometió que lo rescatarían:
Yirmiahu-Jeremías 31:8 He aquí yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá.
Mijá-Miqueas 4:6,7 En aquel día, dice el Eterno, juntaré la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí; y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y el Eterno reinará sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y para siempre.
Quizá esta transición de volver nos costara mucho dolor, pero nadie nos detendrá:
Yirmiahu-Jeremías 31:9 Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito
Que momentos viviremos, tan grandes momentos de amor, unidad, fuerza, contundencia. Nuestra soledad se acabará, el enojo que provocaron nuestros errores en el Eterno terminará:
Yirmiahu-Jeremías 32:37 He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente;
¿Recuerdan que mencioné que alguien me llevaba de la mano en dirección a mi casa? ¿Quién seria? No se, no recuerdo, puedo suponer que era mi padre que me llevaba de vuelta. Su mano probablemente me rescató de aquel lugar. Así nuestro Padre Celestial nos ha tomado de la mano, y si tu estas extrañando en estos momentos a tu nación, a tu casa Israel, probablemente estemos en camino, estemos retornando, el Bendito sea Su Nombre nos está pastoreando. A algunos los está cargando, a otros descansa en el viaje en tu precioso pecho, oyendo su corazón, disfrutando su presencia, no importa si esta caminando o te están cargando durante el viaje, solo importa que estamos en camino.
Yeshayahu-Isaias 40:11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.
Un sonido nos esta despertando, uno parecido a un silbido, reúnete este
RoshHashana con los tuyos, escucha el sonido del shofar que te está llamando. Trae los recuerdos de tu casa a al corazón.
Zejaria-Zacarías 10:8,9 Yo los llamaré con un silbido, y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados tanto como fueron antes. Bien que los esparciré entre los pueblos, aun en lejanos países se acordarán de mí; y vivirán con sus hijos, y volverán.
Escucha las voces, observa como se abre la puerta, son tus hermanos, que te darán un gran y verdadero abrazo, disfruta de tu identidad, asiste, reúnete.