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Vidas de Sará 22 de Jeshvan de 5765 Por: Rav Mijael Ávila «Shlita» Sinagoga Bet Hadérej
En esta Haftará nos encontramos a David ya anciano y aún con las problemáticas de su vida, en esta ocasión la situación que se vive es la rebeldía de su hijo Adoniyah conocido al español como Adonías, ya que éste astutamente planea y pone manos a la obra para quedarse con el trono de su padre, pero ¿Quién fue Adoniyah? El nació en Jebron –Hebrón- y según la Escritura registra que fueron seis los hijos que nacieron en ese lugar durante los siete años y medio que David reinó ahí.
Además de los anteriores hijos, durante los treinta y tres años que reinó en Yerushalaym tuvo más hijos e hijas, además de los hijos que tuvo con las concubinas. Pero el caso que nos ocupa hoy es el de Adoniyah cuarto hijo de David. Durante el tiempo que yo le he servido al Eterno algunas personas me han preguntado si existen hijos buenos o malos, esto en el sentido del comportamiento que asumen ya siendo mayores con sus padres y con sus hermanos. No cabe duda que si bien los hijos en esencia podríamos decir que reciben la misma educación de sus padres, esto no siempre es garantía de que así sea, habrá veces que por la preferencia de los padres sobre un hijo pudiera variar un tanto la educación que éstos reciban, pero en esencia podríamos decir que en la mayoría de los casos reciben los hijos la misma educación. Ahora bien desde el origen del hombre nos encontramos casos como el de Cayin –Caín- y Jebel –Abel- cuyo comportamiento de este último fue nefasto y aún en la actualidad se usan como modelo de antagónicos. A lo largo de la historia que nos presentan las Escrituras, existen muchos ejemplos de hermanos que tuvieron un mal comportamiento con sus hermanos o bien con sus padres. Un caso que resalta es el de los hijos de David quien a mi juicio cosechó el desvarío de su conducta; pero su arrepentimiento lo sostuvo en su relación con Hashem hasta el final. Comencemos, leamos la porción que tomaré para la reflexión: 1 Reyes 1: 5 Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él. 6 Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy hermoso parecer; y había nacido después de Abshalom. 1 Reyes 1:6 Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy hermoso parecer; y había nacido después de Absalón. 1 Reyes 1:6 En todos sus días su padre nunca lo había reprendido diciéndole: «¿Por qué haces esto?» Además, era de muy hermoso parecer, y había nacido después de Absalón. El Problema de Tratar de Ser el Amigo del Hijo(a) Hace algún tiempo leí un reportaje en donde disertaban y establecían que uno de los principales problemas con los que se topaban los padres modernos es caer en el paradigma de tratar de ser “amigos de sus hijos” detrás de ello provocaban que en el afán de granjeárselos dejaban de lado su papel de padre, es decir: el de educarlos, encausarlos, guiarlos, todo ello no se daría sin las correcciones necesarias, y al final, escribieron algo que me resulta muy cierto, y lo parafraseo así: “Yo no debo ser el amigo de mi hijo ¿Por qué? Por que aún el vecino podrá ser su amigo, pero el vecino nunca podrá ser el padre de mi hijo, por lo que el único autorizado para ser su padre soy yo”. Esto desde luego debemos tomarlo en su justa dimensión, es decir llevar una relación amistosa con nuestros hijos pero ejercer la autoridad debida, el no hacerlo provocará tarde que temprano que nos vean como su igual, ello restará autoridad cuando se necesite ejercerla, cuestionarán nuestras decisiones dado que pensarán que ellos también tienen dentro de sus prerrogativas el hacerlo. Me ha tocado ver muchas veces a padres que cuando llegan a ese momento la única salida que les queda es romper la relación con el hijo(a) por cuanto ve que su autoridad ha quedado rebasada. El Problema de Dejar que Tome el Hijo Todas sus Decisiones El segundo aspecto incorrecto que he podido apreciar es el de dejar que los hijos decidan por sí solos, ya que muchos padres piensan que sus hijos deberán tener la libertad que “ellos no tuvieron” dándoles anticipadamente decisiones que no están en capacidad de ejercer por cuanto la consecuencia no la alcanzan a ver debido a su inexperiencia; por ejemplo un niño pequeño cuya madre le pregunta ¿Quieres comer? Y él le responde no, y aunque el riesgo de desnutrición está latente piensan algunas madres o padres que su decisión se debe respetar; pero no tienen presente que por otro lado no lo están capacitando a que cuando llegue el momento e ingrese a la escuela, sus decisiones no siempre estarán sujetas a lo que él decida sino que aún deberá someterse a las autoridades y, muchas de sus preferencias quedarán relegadas. En realidad los padres en la medida que los hijos crecen, deberemos dejar que cada vez más tomen decisiones, éstas deberán hacerse acordes a su edad, y de ninguna manera estarán sujetas a ellos, sino más bien a nuestro juicio y a la madurez que esté en ellos. El Problema de No Corregir al Hijo(a) La corrección es un tema que a últimas fechas ha venido perdiendo la batalla, es justamente el caso de David Hamelej que lo trae nuevamente a nosotros ¿Cuál fue el error de David como padre de Adoniyah?: No corregir a su hijo, ¿Qué hubiera sucedido si David corrige a su hijo desde pequeño? No cabe duda que si Adoniyah hubiera sabido que quien mandaba y establecía las reglas era su padre, él no se hubiera apresurado de ninguna manera a armar la estrategia para obtener el trono; sin embargo, David no hizo lo correcto con él al no corregirlo a tiempo: Proverbios 13:24 El que no aplica el castigo aborrece a su hijo; el que lo ama, lo corrige a tiempo La Problemática de No Ejercer el Padre su Hegemonía en la Educación Otra problemática usual es la diferencia que se presenta en la educación que le da la mamá y por otro lado la que le diere dar el padre a los hijos, aunque también lo usual es el desentendimiento del padre en la educación de sus hijos. Debemos conocer que el padre al ser puesto como cabeza del matrimonio por causa de orden, así como en una empresa alguien debe ser el gerente o el director general, o bien, en un equipo de fútbol el entrenador es el que debe mandar, así mismo el Eterno designó al padre como la cabeza; y en ausencia de éste a la madre, pero el que sea la cabeza viene con dos situaciones con derechos pero también obligaciones, el padre como responsable de su familia debe ser el primero en preocuparse por llevar la vida de sus hijos a ser felices, la forma de garantizar esto es mediante la educación, la ignorancia de esto lleva a muchos matrimonios a jugar un papel erróneo pues se usa a la madre que es la que más batalla con los hijos como el ente corrector; y el padre en muchos casos, cómodamente, permite que el papel de ogro lo lleve la madre. La regla que me ha servido muchísimo es que cuando el padre esté presente, siempre sea él el que los corrija y obviamente en ausencia del padre que la madre lo ejerza. Cuando el padre -si es que está llegando a la casa- deberá corregir si la madre se lo pide y no esperar a ser él testigo de la situación o estar enojado para corregir. Hay mucho por comentar, espero que en su momento lo hagamos. La Comunicación Para finalizar puntualizo un mal que observo muy a menudo con los padres, la educación es un asunto importantísimo, difícilmente te encuentras a personas que se han preocupado por capacitarse como padres y ejercer su papel con éxito, la mayoría de las personas basa su paternidad en los ejemplos recibidos, y en la mayoría de los casos a prueba y error. No cabe duda que la edad de los padres deberá ser su mejor arma para instruir a los hijos, no sin antes indagar en la Escritura cuáles serían las mejoras prácticas educativas que deberíamos de ejercer. Pues bien en este tenor, la comunicación con los hijos y los consejos que les podamos hacer de pequeños, será en muchos casos valiosísimos para su vida futura; pero debemos hacerlos, aprovechando cuando tenemos a nuestro hijos cerca y decirles por ejemplo: “Ve a ese vehículo lo que está haciendo, si sucediera tal o cual cosa él se vería en un grave riesgo”, o bien: “Ves aquel niño cómo se comporta ¿Cómo se ve? ¿No crees que está haciendo lo incorrecto?”, o bien: “Date cuenta cuánto trabaja tu mamá, ¿No crees que debas cuidar su esfuerzo no tirando cosas?”, etc. etc. Emplear ejemplos que él vio y que ilustren situaciones que ejemplifiquen problemáticas y consecuencias, una vez que él o ella las aprecien les sirvan de casos prácticos para su vida futura: Proverbios 20:18 Los pensamientos se ordenan con el consejo Proverbios 23:24 Mucho se alegrará el padre del justo, y el que engendra a un sabio se gozará con él. 25 ¡Alégrense tu padre y tu madre! ¡Gócese la que te dio a luz!
¡Shabath Shalom!
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