HaShem da instrucciones a Mosheh rabénu, de realizar un extraño e inexplicable ritual para el hombre. Con ello, Su pueblo sería limpio de la impureza que se puede obtener al estar en contacto con un cadáver.
Este ritual involucraba quemar una vaca roja y otros elementos. Las cenizas obtenidas se mezclaban en agua. Aquel que lo necesitaba, era rociado con ellas.
Hoy por hoy, no está en pie el bello lugar donde se acudía para obtener pureza. No obstante, se tienen formas que aluden a ella. Una es la Tevilah o Inmersión.
Dentro de todos los ritos que hay en el judaísmo, este es imitado por diversos movimientos religiosos. Haciéndolo bajo su interpretación, dista mucho en su ejecución con importantes diferencias.
En la recopilación que Rambam [z”l] hizo de los preceptos de la Torah [613], no hay uno que mencione en específico hacer Tevilah. Salta la pregunta: ¿Por qué hacerla?
Uno de los episodios más emblemáticos para ejemplificarla, se encuentra en el segundo libro de los Reyes. Ahí se relata lo sucedido con Naaman, jefe del ejército Sirio, quien tenía Tzaraat [lo que traducen como lepra]. Para alcanzar sanidad, le recomiendan ver al profeta Elisha. Estando con él, recibe la instrucción de ir al río Iarden y sumergirse en sus aguas para ser limpio.
Melajim Bet [2Re] 5:14 Entonces él descendió y se sumergió siete veces en el Iarden, conforme a la palabra del hombre de Elokim. Y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio.
Donde aparece: “Se sumergió”, en hebreo se lee «Vaitbol», que viene de «Tabal», de donde también se desprende «Tevilah».
Este episodio muestra un panorama general de qué y cómo se debe hacerse una inmersión.
Tevilah –que viene de la raíz Tabal-, puede ilustrarse como introducir algo o alguien, dentro de una sustancia o lugar. Con la característica de hacerlo por completo. Aquí dos ejemplos:
Bereshit [Gén] 37:31 Entonces ellos tomaron la túnica de Iosef, degollaron un cabrito del rebaño y empaparon la túnica en la sangre.
Esto sucede cuando los hermanos de Iosef se dan cuenta de que él ya no está. Quieren hacerle creer a su padre que fue devorado. Para ello, no bastaba con salpicar la túnica. Tenían que sumergirla por completo en sangre para que fuera más creíble.
Iyob [Job] 9:31 Aun así me hundirás en el hoyo, y me abominarán mis vestiduras.
Es muy claro. Ser metido por completo dentro de un agujero.
De ahí que Tevilah es traducida como Inmersión. Quien la realiza debe introducir o sumergir todo su cuerpo en agua. Teniéndolo claro, regreso a la pregunta: ¿Por qué hacerlo?
Si bien en la Torah no hay un precepto como tal, existen varios guiños o referencias para esta costumbre.
Bamidbar [Núm] 31:19-24 Y ustedes quédense fuera del campamento siete días: y todos los que hayan matado persona, y cualquiera que hubiere tocado muerto, se purificará al tercero y al séptimo día, ustedes y sus cautivos. Asimismo, purificarán todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelo de cabra, y todo vaso de madera. Y Elazar el Kohen dijo a los hombres de guerra que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que HaShem ha mandado a Mosheh: Ciertamente el oro, y la plata, bronce, hierro, estaño, y plomo, todo lo que resiste el fuego, por fuego lo harán pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse: más harán pasar por agua todo lo que no aguanta el fuego. Además, lavarán sus vestiduras el séptimo día, y así serán limpios; y después entrarán en el campamento.
Hubo guerra, hubo muertes, la gente estuvo en contacto con cadáveres, hubo impurificación. Además, los recipientes que el pueblo tomó como botín necesitaban limpiarse, en caso de haber sido utilizados en algo deshonroso. Cuando una persona u objeto obtienen un estado de impureza, deben hacer Tevilah.
En hebreo, lo que se traduce como impureza, es el vocablo Tumah. Para una persona en esta condición, puede verse de dos formas:
1. Impureza ritual – Se relaciona con el cuerpo. Ejemplos:
– Tocar muerto
– Flujo seminal
– La mujer que da a luz
2. Impureza moral – Se relaciona con el alma. Ejemplos:
– Idolatría
– Consultar hechiceros
– Relaciones sexuales indebidas
La palabra Tumah [טומאה] tiene valor numérico de 61, el mismo que la palabra Ani [אני] / Yo. ¿Qué se puede aprender de esto?
Cuando me impurifico, ya sea de forma indirecta o decisión propia, lo que soy en este mundo y lo que soy de parte de HaShem, se ven perjudicados. No es la situación, no es el lugar, ni las demás personas, soy Yo el que debo cambiar, soy yo quien debo liberarme.
Pasar de impureza a pureza, es hacer uso de los caminos que HaShem trazó para mí. Dependiendo de la circunstancia, deberé ejecutar lo que la Torah marque.
Hoy, aun sin Bet haMikdash, se tiene una alternativa: La Tevilah / Inmersión.
Solo, y sin obstrucción entre mi cuerpo y el agua, debo sumergirme, haciendo alusión a ese momento cuando mi vida comenzó.
Por lo anterior, es preciso aclarar, si bien la Tevilah se hace en agua que fluye o corre, no significa que quite mi impureza y se la lleve. Es una señal física del compromiso que estoy haciendo, para cambiar, resarcir, empezar de nuevo. Cada inmersión me “limpia” de manera alegórica, y el motor para ello, es que en mi interior se genere Teshuvah [Retorno al camino].
Matitiahu [Mat] 3:1-6 En aquellos días apareció Iojanan el inmersor predicando en el desierto de Iehudah y diciendo: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado». Pues éste es aquel de quien fue dicho por medio del profeta Ieshaiah: Voz del que proclama en el desierto: «Preparen el camino del Señor; enderecen sus sendas». Iojanan mismo estaba vestido de pelo de camello y con un cinto de cuero a la cintura. Su comida era langostas y miel silvestre. Entonces salían a él Ierushaláim y toda Iehudah y toda la región del Iarden, y confesando sus transgresiones eran inmersos por él en el río Iarden.
Sea Voluntad ante HaShem, tener misericordia sobre mi vida, y me dé la oportunidad de volver a Él.
Jazak ubaruj!