¡Shalom! continuaremos publicando el análisis de los mandamientos en su órden de aparición conforme a lo establecido en el Sefer Hajinuj del Jajam R. Levi Hakohén, de bendita memoria.
Debo mencionar que los comentarios dados estas mitzvot no necesariamente son tomadas de alguna fuente rabínica, en ese caso se indicará la bibliografía correspondiente. El comentario vertido en estos estudios son producto del estudio que es impartido en Bet HaDerej, creemos que esto valedero por cuanto la torá debe ser estudiada y entendida a fin de preservarla, por lo cual a través de los tiempos en el judaísmo han existido sabios y pensadores que con su opinión han enriquecido la fe judía y no judía. Esperamos que este esfuerzo les bendiga.
18-Consagrar los primogénitos para el Eterno.
(8ª Mitzvá Positiva.)
Shemot-Exodo 13:2 Santifícame todo primogénito, cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales: mío es.
La razón de este mandamiento la podemos entender con una pregunta “¿para qué?” Y no “¿Por qué?” Y para dar respuesta a las incógnitas anteriores haremos más preguntas ¿Qué espera el Eterno de ti? ¿Quién eres? ¿Para que estas aquí? ¿A dónde vas?
Para poder entender y dar respuestas a las anteriores interrogantes vayamos a la raíz del asunto, Dice la torá en Bereshit-Génesis 1:27 Y creó Elohim al hombre á su imagen, á imagen de Elohim lo creó; varón y hembra los creó.
Bereshit-Génesis 1:28 Y los bendijo Elohim; y les dijo Elohim: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
A partir del verso anterior podemos empezar a responder nuestras preguntas.
¿Quién eres? Yo respondería, soy hombre creado a imagen y semejanza de Elohim
¿Para que estas aquí? De acuerdo a la torá, estoy para la propagación de los atributos del Eterno como lo es la vida por medio del cumplimiento de los mandamientos, en específico por medio de “Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra”. Al haber una gran población se requiere de un orden o gobierno por lo cual la El Eterno nos entrega la torá para estudiarla y después de ello ejercerla y cumplir así con lo escrito: “y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”. En este caso podemos interpretar que la torá no solo se refiere a los seres vivos o animales sobre los cuales debemos enseñorearnos, sino estos son representación de las naciones. Recordemos que muchas veces los países adoptan como símbolo nacional la figura de algunos animales.
Sigamos respondiendo: ¿A dónde vas? Los siguientes versos nos dan una amplia idea de lo que es el destino de todo ser humano que cumple la voluntad del creador, esto quiere decir que el deleite del paraíso, la armonía de gán Edén-jardín del Edén son el verdadero destino de todo hombre que es tzadik-recto. Bereshit-Génesis 1:29-30 “Y dijo Elohim: He aquí que os he dado toda hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente, seros ha para comer. Y á toda bestia de la tierra, y á todas las aves de los cielos, y á todo lo que se mueve sobre la tierra, en que hay vida, toda hierba verde les será para comer: y fue así.”
¿Qué espera el Eterno de ti? Al momento en el que el Santo Bendito es Su nombre, ordena la santificación de todo primogénito de Israel tanto humano como animal, automáticamente está reflejando el deseo de Su corazón, y esté es el que Israel sea el primogénito de los demás pueblos para ser el ejemplo a seguir. El Eterno deseó que cada judío sea el reflejo de su imagen y semejanza, que aprenda torá y que en base a ella sojuzgue y enseñoree sobre los peces del mar, aves de los cielos y bestias que se mueven sobre la tierra, de esta manera el destino de cada judío será el vivir para siempre disfrutando del gán edén. ¿Para qué? Para que a su vez todos los demás seres humanos sigan este mismo camino por medio del buen ejemplo que el primogénito genera. El judío debe ser el ejemplo a seguir pues para ello le fue dada la Torá.
Para refuá shelemá y buen parto de Samáj bat Sará.
19-No comer jametz en Pésaj.
(11ª Mitzvá Negativa.)
Shemot-Exodo 13:3 Y Moshé dijo al pueblo: Tened memoria de que en este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre; pues El Eterno os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado.
En estos tiempos en los cuales la mercadotecnia ha tenido a bien darle nombre y motivo de celebración a determinadas fechas, no es extraño encontrar con que hay un día para cada cosa; tenemos conocimiento de que hay un día del amor y amistad, día del padre y/o la madre, día de muertos, y hasta día del taco (al menos en México). Cada uno de estos días plantean una tradición consumista que se ha vuelto prácticamente ley en las conciencias consumistas, de modo que los establecimientos llenan sus aparadores con todo lo necesario para la celebración de las fiestas, desde adornos, obsequios, ropa y hasta alimentos. Pasadas las fechas festivas todo regresa a la normalidad y lo único que queda es el desajuste económico, los adornos que se pueden guardar para el siguiente año y una sensación de incertidumbre al apreciar lo efímero que resulta la festividad.
Para nosotros como judíos el comer matzá en Pésaj no solo significa recordar nuestra libertad por un solo día, sino que por medio del consumo de la matzá y el evitar el jametz-levadura- nos hacemos conscientes de nuestro origen. La matzá al ser llamada “el pan de los pobres” nos demuestra que no fuimos siempre el mejor de los pueblos pues la condición de esclavos nos hacia carentes de todas las garantías humanas, de la dignidad y sobre todo de una trascendencia. Al final de Pésaj todos los judíos tenemos la obligación de seguir recordando la salida de Egipto por medio de los rezos diarios y por medio del shabát. Lo cual hace una clara distinción de esta jag-festividad de origen divino entre las celebraciones de origen comercial.
Para parnasá tová de Sh. Ariel Medina.
20-No encontrar jametz en nuestra propiedad durante la temporada de Pésaj.
(12ª Mitzvá Negativa.)
Shemot-Exodo 13:7 Por los siete días se comerán los panes sin levadura; y no se verá contigo leudado, ni levadura en todo tu término.
Un hombre, tras años de esfuerzo y sacrificios adquirió un vehículo, el automóvil con el que había soñado toda su vida. Construyó aledaño a su casa un amplio y cómodo estacionamiento e invirtió en un costoso seguro contra accidentes. Con el paso del tiempo y el uso frecuente el auto comenzó a presentar fallas y necesidad de reparaciones y cambio de refacciones, de modo que incluso la pintura requería retoques por causa de los rayones y abolladuras; aquel hombre quien era dueño del auto hubiera deseado que su auto jamás se hubiera arruinado…
Semejante al hombre anterior, el Eterno al crear al hombre deseó en su corazón que este permaneciera en la kedushá-santidad para que los efectos de la muerte no arruinaran tan magnífica obra, sin embargo en la libertar de decidir entre el bien y el mal, el hombre ha abandonado su estado original siendo modificado hasta el grado de incluso asemejarse a los animales. Leemos en la torá que el hombre más longevo vivió 969 años, el día de hoy llegar a los 70 es todo un reto, leemos en la torá que el hombre tenía dominio sobre los animales, en este tiempo el hombre no podría evitar el ataque de una fiera salvaje, la torá enseña que el hombre convivía, hablaba y hasta se paseaba con Elohim, en este tiempo muchos dudan aun de Su existencia.
La mitzvá de no encontrar jametz-levadura en nuestra propiedad es una manera pedagógica de a fin de entender lo que el Eterno desea de nosotros, es decir, Hashém requiere que nuestra naturaleza no se vea alterada de su originalidad, siete días de fiesta sin levadura podríamos interpretarlos como toda una vida sin cuestiones que ocasiones trastornos en nuestra relación con el Eterno y por consecuencia con todo nuestro entorno.
Para hatzlajá de Baruj Lejem y Hadasá bat Sará.
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