Estando platicando con dos queridos amigos, en la charla les compartía unas fotos de una entrevista que me habían hecho en inglés, y como en fechas recientes medios de comunicación como National Geographic (NatGeo) y Mente Consciente en su programa Mind Hunter, se han interesado en nuestro punto de vista y me han grabado en entrevista para sus respectivos programas, Reubén acertó a decir: -“ahora tenemos que acostumbrarnos a verlo así, y me doy cuenta que estoy con dos personalidades”-.
El otro querido amigo y Aj-hermano era Shimeón Villegas el cual es todo un personaje de ilustre trayectoria y que ha incursionado en diversos ámbitos con éxito que van desde el periodismo, comentarista político, en la industria de construcción, en la salud, en las ONG´s, en diversas Asociaciones Civiles, etc. etc. Y es el hombre, que sin temor a equivocarme, más gente conoce en el estado de Morelos (y en otras partes desde luego), por su experiencia y logros es digno de admirar, pero sobre todo de tener en cuenta en sus consejos, en pocas palabras un “Maven” como lo describiría Malcom Gladwell en su libro TheTipping Point.
Reflexionando en lo anterior, y considerando su contexto, tristemente recordaba como en estos días el tremendo impacto de las redes sociales a dado voces a hombres y mujeres que sin tener un respaldo de vida, simplemente escriben opinando, descartando, minimizando, sobajando a otros, solo porque el anonimato de la Red les da esa cabida en la expresión, y su puntos de vista o consejos, son tomados en cuenta por otros, que solo se basan en sus palabras, pero que nunca se cercioran si el área en la que están incidiendo, tiene la calidad (demostrada por sus hechos) como para poder opinar en ella.
En este tenor, recordaba consejos que doy, pero también que recibo, siempre busco a personas que su conocimiento y sus logros en su ámbito hablen con sus hechos de sus logros, y no tengo menoscabo en acudir con cualquier persona si aún en un ámbito aparentemente sin importancia tiene algo que enseñarme (y que son muchos).
Recordaba cómo he prestado atención a los consejos de Shimeón Villegas, como el que establezca una sucursal más de Yafah Beauty Center en el centro, no echaba en saco roto su recomendación, por cuanto sabía que no me lo decía de la nada, sino que su enorme experiencia validaba la atención que yo, debería ponerle a sus palabras.
Puedo poner muchos ejemplos de cómo he hecho diferencia en recibir consejos, entre aquellos que de buena o mala voluntad hablan, pero no tienen hechos que los respalden a aquellos que al hablar, tienen en sus espaldas acciones que convalidan sus palabras.
Cuantas veces he podido ver a mujeres casadas, pidiendo consejo a su amiga soltera, jóvenes cuya madre le advierte de algún peligro y él o ella escuchando más a su amigo(a), personas que en una situación determinante en su vida, se acercan a personas que a todas luces no serían ejemplo en ese ámbito.
¿Qué pasaría si al pedir un consejo, volteáramos a ver a personas que en el tema particular, han demostrado la eficacia en su vida? Estoy seguro que muchos fracasos humanos se evitarían, pero lo más importante, tanto sufrimiento por el error de la decisión nunca aparecería.
Por lo anterior te pregunto: ¿De quién tomas consejo? ¿Tienes solo una persona en la que confías para preguntarle? ¿Estás segura (o) que es la persona idónea para aconsejarte? ¿Si le preguntas en tema de amores, de negocios, de enfermedades, puedes comprobar su conocimiento, experiencia o resultados?
Espero que esta sencilla reflexión nos ayude a revalorar si los consejos que recibimos, son solo buenas intenciones o bien, fruto del éxito de una persona que por ese Camino ya transitó. Me despido con una frase de mi Twitter ([email protected]) “La definición del éxito no es cuánto dinero tienes o cuanto poder, sino cuantos ojos brillan a tu alrededor. Benjamín Zander”
Copyright © 1993 – 2011 bethaderej.com. Todos los derechos reservados.
