Escrito por David Martínez
Introducción
Durante nuestra vida, muchas veces oímos decir que seamos prósperos, que busquemos la prosperidad o cosas similares; e incluso, frases que se dan por estos tiempos como: “que tengas un próspero año”. Quizás, nos viene a la mente el tener abundancia, bienes, dinero, etc. Sin embargo, como veremos a continuación, desmitificaré el uso de la palabra prosperar desde un punto de vista Bíblico, haciéndonos algunas preguntas como: ¿Qué es prosperar? ¿Quiénes pueden prosperar? ¿Qué condiciones pueden darse para que una persona prospere? ¿Qué resultados puede haber en alguien que prospera?, entre otras.
La Real Academia de la Lengua Española, define la palabra Prosperar como:
1. intr. Mejorar económicamente. El negocio ha prosperado mucho.
2. intr. Dicho de una idea, de un proyecto, etc.: Cobrar fuerza, imponerse o triunfar.
3. tr. Ocasionar prosperidad. Di-s te prospere.
Vamos a conocer algunos aspectos importantes de esta palabra. Proviene del vocablo hebreo Tzalaj, que lo traducen como prosperar, prosperado, prosperará o para impulsar.
Para adentrarnos al tema, voy a tomar como base una porción de la Torah en Bereshit – Génesis 24, donde nos narra, cómo el siervo de Avraham Avinu, fue a la tierra de su parentela para buscar esposa para su hijo Itzjak.
La prosperidad puede venir del Eterno
Dice el versículo 24:40 Entonces él me respondió: El Eterno, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás para mi hijo mujer de mi familia y de la casa de mi padre.
24:56 Y él les dijo: No me detengáis, ya que El Eterno ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor.
De aquí aprendemos que la prosperidad puede venir del Eterno.
La prosperidad se puede pedir al Eterno
Leemos en Nejemiah – Nehemías 1:11 Te ruego, oh HaShem, esté ahora atento Tu oído a la oración de Tu siervo, y a la oración de Tus siervos, quienes desean reverenciar Tu Nombre; concede ahora buen éxito a Tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.
Aquí, las Sagradas Escrituras nos hablan respecto a la oración que hizo Nehemías para hallar gracia delante del rey, y le permitiera reconstruir el muro de Yerushalaim. Recordemos que él estaba en el exilio, después de la destrucción de la ciudad.
Es la frase “buen éxito”, la que se ha traducido del vocablo que estamos estudiando, por lo tanto, podría entenderse como “concede ahora prosperidad a tu siervo”. Nuestro punto, es ver la petición que se hacía al Eterno, y entender que la prosperidad, es algo que podemos pedirla a Él.
Como vemos en ambos pasajes (Nehemías y Bereshit), se hace referencia, más al éxito de un emprendimiento, que a una situación económica.
La prosperidad, se puede dar en una persona
En la historia de Yosef, el hijo de Yaakov avinu, fue vendido por sus hermanos, a la postre vino a ser siervo del capitán de la guardia del rey de Egipto,
Leemos en Bereshit – Génesis 39:2 Mas El Eterno estaba con Yosef, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.
Yosef fue varón próspero, pero no de gratis, fue un hombre esforzado y El Eterno estaba con él.
Se puede prosperar, teniendo el Espíritu del Eterno
En el libro de Jueces, vemos la vida de grandes hombres que cumplieron un propósito, uno de ellos fue Shimshóm – Sansón,
Leemos en las escrituras, que él fue dedicado desde antes de nacer.
Shoftim – Jueces 14:6 Y el Espíritu del Eterno vino sobre Shimshóm, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho.
De aquí aprendemos, que podemos prosperar teniendo el Espíritu del Eterno.
Se puede prosperar el camino de una persona
Retomando lo sucedido con el siervo de Avraham avinu, vemos que una de las características que podemos tener, sobre el ser próspero, es que puede prosperarse el camino de una persona.
Bereshit – Génesis 24:42 Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: El Eterno, Elokim de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando.
Además, reafirmamos que la prosperidad, es algo que se puede pedir al Eterno.
La prosperidad puede darse en las acciones de una persona
En 1 Crónicas 29:23, leemos que Shelomoh fue prosperado, cumpliéndose la importancia que vimos anteriormente, la prosperidad puede darse a una persona.
Dibre haiamim bet – 2 Crónicas 7:11 Terminó, pues, Shelomoh la casa del Eterno, y la casa del rey: y todo lo que Shelomoh se propuso hacer en la casa del Eterno y en su casa, fue prosperado.
Shelomoh hamelej concluyó con la construcción del Bet Hamikdash y de su casa, pero dice algo: Todo lo que se propuso hacer fue prosperado.
Dibre haiamim bet – 2 Crónicas 14:7 Dijo, por tanto a Yehudah: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres, puertas, y barras, ya que la tierra es nuestra: porque hemos buscado al Eterno nuestro Elokim, lo hemos buscado, y Él nos ha dado paz por todas partes. Edificaron pues, y fueron prosperados.
En este pasuk se habla del rey Asa, descendiente de David, quien también hizo lo recto ante El Eterno, y en sus días, sus acciones fueron prosperadas.
Dibre haiamim bet – 2 Crónicas 32:30 Este Jizkiahu cubrió los manantiales de Gihón la de arriba, y condujo el agua hacia el occidente de la ciudad de David. Y fue prosperado Jizkiahu en todo lo que hizo.
Aquí, otro rey, que también venía del linaje de David hamelej, de quien se mencionan algunas de sus acciones, fue prosperado en todo lo que hizo.
Tehilim – Salmos 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
En esta Tehilah, que habla del hombre que medita en la Torah, se observa como todo lo que hace prosperará.
Si prestamos atención, los reyes antes mencionados, cumplían con la cualidad de hacer lo recto ante El Eterno, y sus acciones fueron prosperadas.
Hasta ahora, hablar de prosperidad, pareciera atribuirse a personas que hacen o buscaron el bien, sin embargo, como veremos a continuación, esto no es una constante. Hay situaciones donde, quienes prosperan, son quienes buscan el mal.
Se puede prosperar en acciones injustas
Irmiahu – Jeremías 5: 26 – 31 Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; acechaban como quien pone lazos, pusieron trampa para cazar hombres. Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así se hicieron grandes y ricos. Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. ¿No castigaré esto? dice El Eterno; ¿y de tal gente no se vengará Mi alma? Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y Mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?
En este relato se habla de personas impías que hubo en Yerushalaim. El profeta anuncia la palabra del Eterno, respecto de dichos hombres que, aun en sus acciones negativas, fueron prosperados. Sin embargo, para tales personas, también se menciona que habrá juicio.
La prosperidad puede darse por un tiempo
Daniel 11:36 Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Elokim de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá.
Otra característica que podemos encontrar, es que la prosperidad puede ser temporal, e incluso en cumplimiento con un propósito del Eterno.
La prosperidad de alguien puede ser un motivo para alterarse
Tehilim – Salmos 37:7 Guarda silencio ante El Eterno, y espera en Él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
La lección es clara, no alterarse o incomodarse por la prosperidad de quienes buscan el mal.
Conclusión
Hemos meditado en lo que es el Prosperar, su importancia, algunas características y ejemplos. Pero, más allá de tener un conocimiento, el fin de este estudio, es que aprendamos a distinguir en qué quiero ser próspero y que podamos pedirlo, sabiendo que del Eterno proviene el éxito que podamos tener en un emprendimiento. Y no basta con solo pedirlo, es saber en qué debo esforzarme para ser próspero, ya sea en habilidades, conocimiento, trabajo o lo económico.