¿Es esto Cultura y Democracia?

Por Dr. Moisés Gerber

La Asociación de Periodistas Arabes, con sede en El Cairo, llamó a sancionar a dos de sus colegas por el «delito» de publicar artículos en un espacio israelí de internet. ¿En qué consiste tan grave infracción? En «normalización con el enemigo». Fueron denunciados ante la Asociación por periodistas palestinos, que sostienen que no tienen derecho a publicar artículos en medios israelíes de expresión. La misma denuncia se dio en otras partes del mundo árabe.

La asociación, que abarca dicho mundo, tiene miles de miembros, siendo uno de sus declarados objetivos oponerse a la normalización con el Estado judío. Para ser buenos periodistas árabes tienen que boicotear a sus colegas y medios de expresión israelíes. Los que no lo acatan pueden ser expulsados del organismo gremial o, incluso, perder el trabajo.

¡Cuánta oscuridad en sus mentes! La peor oscuridad es la de los cerebros y espíritus. Es la que se inculcaba en los regímenes nazifascista y el soviético, para que los que deben ser mensajeros de libertad, confraternidad y democracia lo fueran de dictaduras, odio y violencia. Eso no triunfó con el nazismo ni con el comunismo, no obstante las más horribles represiones mentales y físicas. Conocemos un caso concreto, al que accedimos personalmente, que vale la pena recordar.

Se trataba de Víctor Kravchenko, quien era ministro de Armamento de la URSS, bajo la dictadura de Stalin, cuyo régimen había resuelto enviarle a EE.UU., para adquirir implementos bélicos. Pero, no obstante su larga y aparentemente inquebrantable leal militancia bolchevique, parece que Stalin llegó a olfatear algo en él, que no le gustaba. El dictador era feroz pero no despistado.

Le sometió entonces a una metódica y progresiva investigación, que, cuanta mayor resistencia hallaba, más acentuaba los métodos de tortura, todo lo cual Kravchenko terminó relatando en su libro «Yo elegí la libertad». Y, por fin, lo envió a EE.UU., donde el hombre pidió asilo y contó todo en el mismo. Por supuesto que fue cuidado como la niña del ojo, para que los agentes del Kremlin no le echaran el guante. Más tarde, en la época de la guerra fría, fue enviado por EE.UU. a América Latina, en misión de esclarecimiento, que empezó por Montevideo, donde le entrevistamos.

No fue fácil acceder a él, no obstante ser nosotros redactor político conocido de un diario muy democrático como El Plata. Tras revisarnos minuciosamente no nos sentaron de frente a él sino de perfil y con varias personas de su contorno rodeándole, sin acceso, además, del fotógrafo. De la misma mentalidad del estalinismo es el gremialismo periodístico árabe, aunque hable de democracia (los soviéticos hablaban de democracia popular y los nazis de nacionalsocialismo).

Como muchos palestinos de la Margen Occidental y de Gaza siguen trabajando con los diarios y la TV israelíes, esencialmente como independientes, el Fataj de Arafat exhortó hace ya un año a boicotear a los medios periodísticos nuestros. La exhortación sobrevino después que el espacio árabe de nuestro Canal 1 de TV informara que el líder del mismo Fataj, Maruán Barguti, ahora sometido a nuestra Justicia por crímenes terroristas, se entrevistó secretamente con el jefe del Shin Bet, Avi Dijter. Y, desde luego, las autoridades palestinas también siguen hablando a la prensa israelí y compareciendo, muchos de ellos, ante nuestra TV, a cara descubierta, y otros, en forma confidencial.

De los dos periodistas árabes a los que el gremio quiere sancionar, uno, Munir al-Mauri, nacido en Yemen, exhortó a EE.UU. a bombardear Irak y ayudar en el cambio de los regímenes árabes, y el otro criticó a los terroristas suicidas. Ambos trabajan para la red televisiva árabe Jezira. El artículo también apareció en el espacio árabe de internet del diario israelí Iediot Ajaronot. El segundo, Imaran Salman, de Bajrain, dijo que los suicidas causaron un grave daño a la causa palestina y dieron a Israel una excusa para profundizar su ofensiva militar en la Margen Occidental y la Franja de Gaza.

Egipto pretendía aparecer como democracia árabe y ser factor aglutinante en los procesos de paz regionales. Es la función de los catalizadores en las reacciones químicas y del «shadján» en matrimonios. Y eso resultó ser de una tremenda falsedad. La de Egipto es tan democracia como las democracias populares comunistas.

Ante todo se hizo evidente en multitud de hechos que su régimen odia a Israel. Está siendo carcomido por nuestro fabuloso desarrollo económico y tecnológico, mientras Egipto, de prodigiosa historia, enorme superficie, uno de los ríos más grandes del mundo, grandes yacimientos de petróleo y gas natural, y una de las vías de comunicación más importantes del mundo, como el Canal de Suez, yace en la pobreza. Hace ya unos cuantos años nos decía el embajador peruano en Israel, Miguel Barandiarán Barandiarán, que venía de serlo en El Cairo, que su capital tenía en ese momento unos 13 millones de habitantes y una infraestructura general como para no más de 4 millones.

¿Qué hace con su petróleo y su gas natural en el Mediterráneo? Como cualquier país pobre, está pendiente de la ayuda norteamericana. No sólo recibe dos mil millones de dólares por año sino que requiere asignaciones especiales para cualquier obra determinada, Y he aquí al pobre Israel, de pequeñita superficie y sin recursos naturales, desarrollando una prodigiosa ecnonomía. Su envidia no le permite relaciones turísticas y comerciales con nosotros, que podrían ser de enorme beneficio para ambos.

Sólo una vez en sus 22 años de presidente visitó Israel y fue para asistir al sepelio del asesinado premier Itzjak Rabin ¡y nada más! Y no porque en los 22 años fuera premier Ariel Sharón. El Egipto de Mubarak es un nido de víboras, que nos quisiera envenenar a todos. Aquel gremio periodístico árabe no está por casualidad allí y no es casual que en todas las manifestaciones económicas, científicas y culturales del diario vivir nadie quiera aparentemente nada que ver con Israel. ¿Dónde quedaron los días y las realidades del valeroso presidente Sadat?

No pretendemos que Washington rezongue a ese falso demócrata y pacifista e intrigante por vocación, pero que vea y tome los hechos como son.