¿Son diez los mandamientos?

Ruth Hernández

La perashát de esta semana se llama Yitró, que significa «Yetró”. “ Y oyó Yetró sacerdote de Madián , suegro de Moshé todas las cosas que Elohym había hecho con Moshé y con Yisrael su pueblo y como el Eterno había sacado Yisrael de Egipto.”

Vayishma Yitro chohen Midyan choten Moshe et kol-asher asah Elohim le-Moshe ule-Yisra’el amo ki-hotsi Adonay et-Yisra’el miMitsrayim.

Esta perasha contiene una de las cosas mas importantes para el hombre, los diez mandamientos que le fueron entregados a Moshé en el Monte Sinaí por Hashem. Pero algo también muy importante que se muestra en esta perasha es el cuestionamiento que muchos estudiosos se han hecho al respecto de lo que significa o contienen estos diez mandamientos. Será que entonces importa mas justificar, conocer exactamente el significado o anular los diez mandamientos.

Cuando uno empieza a estudiar la Tora, encontramos que muchas cosas parecen no ser reales o están equivocadas, la mayoría de nosotros recibimos la educación de los padres, de los maestros, de amigos o de uno mismo y olvidamos escuchar a Elohym quien finalmente es el único que sabe la verdad y puede guiarnos en una manera perfecta. Los diez mandamientos ¿ serán lo que creemos o no?. Para empezar, el primer cuestionamiento es:
¿Son mandamientos o enunciados?
En el hebreo, en el original, a los «Diez Mandamientos» se les denomina
Aseret HaDivrot:

Aseret = diez
Divrot = locuciones, enunciados, menciones
(en singular: diverá y diver).

Así pues, los Diez Mandamientos, son en realidad los «Diez Enunciados», o los «Diez Dichos».

¿Son diez los mandamientos?
En el libro del Éxodo se les fue dadas las tablas que contenían los diez mandamientos (o mejor dicho los diez enunciados) al pueblo de Israel, los estudiosos de la Torá se han dado a la tarea de mostrar que en realidad no son diez los mandamientos, primero definiendo que:
Mitzvot son= mandamientos (preceptos, ordenanzas)

¿Todas las 613 mitzvot están resumidas en los Diez Mandamientos? (Rashí 24:12).

Esta enseñanza complica el tema aún más, porque si todas nuestras mitzvot están resumidas en los Aseret HaDibrot, la naturaleza de su Revelación es verdaderamente asombrosa: ¿Elohim comunicó todos los 613 Mandamientos en el Sinai?. La comunicación en el Sinai consistía de, o iba a consistir de todas las 613 mitzvot, es un tema que está bien desarrollado y representado en los pensamientos midrashistas, kabalistas y jasídicos. Si la Torá que Moshé recibió en el Sinai contenía los 613 mandamientos y esto es lo que nosotros queremos decir al decir «Torá de Sinai». Porque si todas las 613 mitzvot están incluidas en los Aseret HaDibrot, entonces cuando Elohim dijo los 10 mandamientos simultáneamente, Él realmente comunicó todas las 613 mitzvot de una sola vez, porque el pueblo no podía escucharlas todas , Moshé recibió la totalidad de la Torá en el Sinai – todo, desde los 10 Mandamientos hasta las preguntas hechas por los grandes estudiosos. Las mitzvot (preceptos) de la Torá son 613, como es sabido, esto no significa que solamente hay en la Torá 613 leyes, sino que el número total de conjuntos de leyes es 613. Vemos en el Talmud y en el resto de la literatura exegética que a las mitzvot se las puede dividir en varias categorías.

Mitzvot tasé y mitzvot lo taasé
Las mitzvot tasé son las que se cumplen mediante la ejecución, como son: amar al prójimo como a sí mismo, recitar el shemá Israel dos veces al día: una por la noche y otra por la mañana, creer que Elohim es único, etc. Es decir, que para cumplir estos preceptos la persona debe hacer algo.

Las mitzvot lo taasé son las que se cumplen mediante la no ejecución de una prohibición, como ser: no robar, no mentir, no codiciar. Es decir que para cumplir estos preceptos la persona debe abstenerse de hacer algo.

Mitzvot halev, mitzvot halashón y mitzvot hamaasé
Las mitzvot halev son las que se cumplen mediante el corazón, es decir, el pensamiento; por ejemplo: creer que existe un D’os. Las mitzvot halashón son las que se cumplen mediante la lengua, es decir, el habla; por ejemplo: no hablar mal del prójimo. Por último, las mitzvot hamaasé son las que se cumplen mediante la acción; por ejemplo: honrar a los padres. (Véase el comentario de Rabí Abraham ibn Ezrá, 1102 – 1167, sobre los Diez mandamientos).

Mitzvot shebén adam laMakom y mitzvot shebén adam lajaberó

Las mitzvot shebén adam laMakom son las que relacionan al hombre con su Creador, así como lo indica su nombre; por ejemplo: No cometer idolatría. Las mitzvot shebén adam lajaberó son las que regulan la relación del hombre con su prójimo.

Es interesante notar que de estas tres posibles formas de clasificación de las mitzvot, la que más resalta en la Torá es ésta última.

¿Cómo se relacionan las dos tablas?
En los Diez Mandamientos está incluida toda la Torá, así como explicó Rabí Ieshaiahu Horovitz (1556 – 1630) en su libro «Shené Lujot Haberit», que dice que en todo el Decálogo hay 620 letras; así como el número de mitzvot de la Torá (613), más el número de mitzvot que decretaron Nuestros Sabios (7).

Precisamente en el Decálogo aparece claramente la división de las mitzvot en estas dos clases: las que relacionan al hombre con su Creador y las que lo relacionan con su prójimo.

Como es sabido, los Diez Mandamientos estaban escritos en dos tablas de piedra de tal forma, que cinco de ellos estaban en una tabla y los otros cinco en la otra, de la siguiente manera:

1) La creencia en Elohim.
2) La prohibición de la idolatría.
3) No tomar el Nombre en vano.
4) Cuidar el shabat.
5) Honrar a los padres.
6) No asesinar.
7) No cometer adulterio.
8) No robar.
9) No prestar falso testimonio.
10) No codiciar.

Vemos claramente que los últimos cinco mandamientos (que estaban en la segunda tabla) tienen un denominador común: todos pertenecen a la categoría de las mitzvot que relacionan al hombre con su prójimo. Los primeros cuatro mandamientos (que estaban en la primer tabla) pertenecen a la categoría de mitzvot que relacionan al hombre con su Creador.

Sin embargo, no se entiende por qué el quinto mandamiento (honrar a los padres) está en la primer tabla. Aparentemente, este es un mandamiento que relaciona al hombre con sus semejantes – en este caso sus padres – y debería estar situado en la segunda tabla junto con el resto de los mandamientos que pertenecen a esa categoría.

A esta pregunta contesta Rabí Shelomó Efráim Lunshitz (1550 – 1619) en su comentario «Kelí Iakar», diciendo que en realidad la mitzvá de honrar a los padres también relaciona al hombre con Elohim, puesto que en el Talmud (kidushín 30b) estudiamos que el ser humano fue creado por tres «socios»: Elohim, su padre y su madre. Si la persona debe honrar a sus padres incluso por el único motivo de que pusieron algo de ellos para darle un cuerpo (que es la parte más baja del ser humano), con mucha más razón la persona honrará a Elohim que le dio la parte más importante de su ser: el alma.

Por supuesto que no es casualidad que Elohim haya querido entregarle al pueblo de Israel de esta manera los Diez Mandamientos (dichos). Hay una intención intrínseca en este orden y se puede ver claramente. Debemos trabajar sobre nosotros para lograr llegar a la perfección tanto en el campo de lo espiritual como en el terreno de las relaciones con nuestros semejantes.

¿Son importantes las mitzvot?
Es importante que el ser humano se comunique con su Creador mediante el cumplimiento de Sus ordenanzas. Debemos desarrollarnos en todos los campos posibles. Puesto que estamos compuestos de cuerpo y alma, debemos tratar de alimentar a nuestro espíritu de la misma manera que alimentamos a nuestro cuerpo.

Mediante el cumplimiento de estas mitzvot que relacionan a la persona con Elohim, nos santificamos. Esta santificación incluye al alma y como consecuencia de esto, el alma se eleva y tiene la fuerza de elevar con ella al cuerpo de su estado meramente material.

En general todas las mitzvot tienen el poder para conectar nuestra alma con Elohim, pero especialmente, las mitzvot shebén adam laMakom (que relacionan al hombre con Elohim), son las que contribuirán a nuestra elevación espiritual en algunos aspectos que las mitzvot shebén adam lajaberó (que regulan la relación del hombre con su prójimo) no tienen lugar. Cada mitzvá está relacionada con una parte de nuestro mundo espiritual y contribuye a perfeccionar esa parte en particular. Es por eso, que de ninguna manera debemos dejar de lado estos preceptos.

Por otro lado, no es necesario extenderse en la explicación del por qué de los preceptos que relacionan a los hombres entre sí, pues a pesar de que tienen significados muy profundos, cualquier persona comprenderá fácilmente la importancia de estos, inclusive bajo una perspectiva superficial.

Un ejemplo claro de la relación que existe entre las mitzvot shebén adam laMakom y shebén adam lajaberó lo enseña Rabenu Asher Ben Iejiel (el RoSH, 1250 – 1327) en su comentario a la Torá. Antes de traer su explicación recordemos nuevamente la forma de los Diez Mandamientos:

1) La creencia en Elohim.
2) La prohibición de la idolatría.
3) No tomar el Nombre en vano.
4) Cuidar el shabat.
5) Honrar a los padres.
6) No asesinar.
7) No cometer adulterio.
8) No robar.
9) No prestar falso testimonio.
10) No codiciar.

Él dice que el mandamiento de la creencia en Elohim está enfrentado – gráficamente hablando – a la prohibición de asesinar, porque quien mata a otra persona es como si de alguna manera estaría disminuyendo la Presencia Divina sobre la tierra, pues en cada ser humano está la Imagen de Elohim.

Así también quien adora a otros dioses se asemeja a una mujer que comete adulterio yéndose con otro hombre en lugar de su marido. Por otro lado todo el que roba, finalmente llegará a jurar por el nombre de Elohim en vano, pues cuando sospechen de él, querrá jurar que es inocente.

Asimismo, quien profana el día de shabat es como si estuviera atestiguando falsamente sobre el Creador. Es como si dijera que Elohim no descansó en el día séptimo después de haber creado el mundo.

Por último encontramos la prohibición de codiciar, enfrentada con la mitzvá de honrar al padre y a la madre, pues quien codicie a la mujer de su prójimo finalmente hará que ella – estando aún casada con su marido – conciba un hijo de una relación prohibida llamado en hebreo mamzer y éste no sabrá quién es su padre verdadero ya que su madre no querrá contar su pecado, y ese hijo no podrá cumplir la mitzvá de honrar a su verdadero padre.

Es por eso que no debemos menospreciar nuestro mundo espiritual, pensando que no contribuimos al mundo que nos rodea cuando cumplimos preceptos que, aparentemente, no mejoran nuestro comportamiento respecto de nuestro prójimo. Esa idea es totalmente errónea y está basada en la ignorancia únicamente, pues también el cumplir mitzvot que tienen que ver con el Creador y no con las personas, hacen de nosotros seres muchos más éticos y morales en nuestro comportamiento con los demás. Tómese como ejemplo de esta idea, la mitzvá de comer carne de animales que solamente hayan sido matados de acuerdo con las leyes de la shejitá (la forma kasher de matar al animal).

A pesar de que no sabemos todos los motivos por los cuales Elohim nos ordenó este precepto, por lo menos entendemos que Elohim quiso que no matemos a los animales que necesitamos para el consumo, de una manera cruel e inhumana. Elohim quiere que, en caso de necesidad, matemos a los animales con misericordia, tratando de provocarles el menor sufrimiento posible. Evidentemente, quien se detenga a pensar sólo algunos instantes en esto, sentirá la sensación de que él debe mejorar su trato con los otros.

Por otro lado, la persona no debe decir: «yo cumpliré solamente los preceptos que me relacionan con Elohim pues Él es el Creador de todo, Él es perfecto y a Él le debo toda mi vida, y es por eso que es una pérdida de tiempo dedicarme a mejorar mi relación con el resto de las personas». Esta afirmación no tiene ningún sentido. De momento que Elohim nos creó en un marco social, es infantil pensar que aislarse de él, es lo que Elohim quiere de nosotros. El desea que logremos mejorarnos a nosotros mismos y así mejorar el mundo que nos rodea.

Para cumplir de la mejor manera los preceptos que nos relacionan con nuestros semejantes, es preciso aceptar que Elohim está sobre nosotros mediante el cumplimiento de las mitzvot que nos relacionan con Elohim, pues desgraciadamente ya vivenciamos que a lo largo de la historia han surgido grupos y movimientos que enarbolaron las banderas de la justicia social y la igualdad, pero terminaron cometiendo las más grandes atrocidades. ¿Y todo por qué? Porque se apoyaron únicamente en su intelecto, creyendo que lo que era bueno a sus ojos, era la verdad.

Pero nosotros, el pueblo de Israel, no pensamos de esa manera. Nosotros consideramos que por cuanto que Elohim es la fuente de la sabiduría, Él es Quién nos debe ordenar cómo comportarnos en nuestra relación con los demás. Él nos creó a todos y sabe mejor que nadie de qué manera la convivencia es mejor para nosotros.


Conclusión

¿Cuáles son las mitzvot que encontramos en la perasha? La Mitzvá Se encuentra en la Perasha Cuando, donde y quien debe cumplirla El sentido de la Mitzvá (Precepto)

Elohim desea que el hombre acepte la Torá, tanto sus numerosos detalles como su imagen magnífica que resulta de una adhesión a esos detalles. Porque cuando el hombre tiene éxito en aceptar la Torá, él se transforma en un socio de Elohim, y un hermoso y perfecto mundo resulta de esa unión.

Basado estudios de:
Rab Ari Kahn, Yehuda Ribco , Yehuda Leví y de judaicasite.

¡Shabbath shalom!

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